domingo, 27 de abril de 2014

Juan, el del mar

La ventana del este que suele mirar al mar
y a la espuma juntarse en la arena
ha empezado a empañarse
por las diferentes temperaturas que hay
dentro y fuera de la casa
y ya apenas puedo verla caminar
con las manos en los bolsillos del saco amarillo
y con su gorro de lana violeta.
Pero sé que por ahí anda
recogiendo caracoles para la entrada
y fumando un poco de su cigarro armado.
El frío ya nos ha alcanzado
y ya la gente desapareció de la playa.
El guiso en la olla comienza a hervirse
y ella se pega la vuelta
al ver mis gestos desde la entrada sin caracoles.
La casa se calienta con la comida
y ya se hace imposible mirar a través de la ventana
pero no significa que no haya nada del otro lado.
Cuando llegue el verano y ella se haya ido
y la temperatura entre adentro y afuera vuelva a diferenciarse
sé que no la volveré a ver
pero serán mis ojos empañados
lo que harán su pequeña despedida.

viernes, 25 de abril de 2014

(sin nombre)

Cuando el tornado se desarmó
y todos los muebles volvieron al suelo
aquellos que no se desarmaron al caer
casualmente fueron los que cargaban las fotos
de los niños que murieron

martes, 22 de abril de 2014

Validez

En algún momento de mi vida,
mi vida fue otra cosa, otro verbo.
¿Qué sería el regreso sino algo perdido?
Incluso el segundo se moja si toca la orilla.

domingo, 20 de abril de 2014

María, la del mar

Hay canciones que dejan de estar de moda. Sí, se pueden escuchar en privado, pero ya cantarlas en público no, la gente se queja.
María lo sabía y le causaba algo de dolor. Verán, ella tenía una canción muy bonita, que había cantado durante años, pero llegó un momento en que ya nadie quiso escucharla y ella se quedó sola, con una canción que no daba para más.
María debía despertarse cada día y caminar por una ciudad que tarareaba otra melodía y ella tenía que estar de acuerdo con eso. Porque sí. Porque a la gente le molesta las caras tristes, trata de ocultarlas y dejarlas en la oscuridad y ya suficientemente triste era para María escuchar otra canción como para además quedarse excluida de las cosas. Por eso María sonreía, falsamente, pero lo hacía.
Se guardó las noches en su habitación, cuando ni su marido la podía escuchar, para cantar el estribillo de su tema muy bajito, una y otra vez, hasta que se quedaba dormida. Luego se levantaba, fingía que todo estaba bien en el mundo y se iba a vivir esa vida que le gustaba tan poco, en una ciudad que no era la que ella quería.
Pero Buenos Aires es así. Buenos Aires y todos los otros aires del mundo. En ellos viajan distintos sonidos que vienen y se van o que vienen y luego se van. Así son las cosas.
María lo sabía y le causaba mucho dolor. Por eso los domingos se iba temprano al límite de Buenos Aires, ahí donde nacía el mar, saludaba al poeta de las olas y se guardaba esos segundos en los que, entre todas las vidas que caen al mar, quizás encontraba algún mínimo vestigio de su canción, quizás una nota, cantada por otro, como dándole alguna esperanza.
Lo malo es que no son muchas las notas y se mezclan entre otras canciones. María sueña con que su canción volverá a ser escuchada por otros, pero lo que sucede es que se confunde de pertenencias y se aferra a cualquier si, pensando lo que no va a ser.

sábado, 19 de abril de 2014

Lo que la radiación nos dejó

Me dura un segundo la desesperación, la de "¡dios santo, hace meses que no escribo algo serio!", pero después se va. Me acuerdo de la cantidad de veces que he estado sin inspiración durante algún tiempo y la cantidad de veces que he logrado escribir lo que quería y ahí me relajo. Sí, la última vez que estuve sin escribir me duró como tres meses y ni las cosas tontas que estoy escribiendo ahora me salían, pero también estuve un mes entero escribiendo cosas todos los días y pasó hace dos meses nada más. Entonces me calmo bastante.
Me agarra la ansiedad de mostrar algunos cuentos que escribí para el libro... o por lo menos el nombre del libro... o la tapa... pero también me aguanto. Ya llegará el momento de que vean todo eso.
Y también me pongo verde al no poder filmar lo que escribo, pero también todo va a llegar. Debería escribir otros guiones, pero como dije, hace como un mes que no me sale nada interesante y no gano nada si me pongo nervioso y me exijo palabras buenas.
Es verdad, un año de mi vida se arma con tres semanas malas y una buena... pero me encanta esa semana y como ya lo sé, no me creo que lo malo que me pasa es eterno ni tampoco lloro cuando lo bueno se va. La gente se olvida las promesas que hizo ayer y mañana todo le resultará un dolor de cabeza.
Me impaciento mucho porque mis ganas de crear son más grandes que mi talento y mis ganas de esforzarme juntas. Pero bueno, cuando escriba un hermoso cuento, lo escribiré y si no lo escribo, no lo haré.
No sé, ojalá la gente se relajara un poco más, ojalá dejara de pensar que todo es el infierno, ni se creyera que ya encontró la luz y conoce el camino correcto. Se marean mucho así.
Me hubiese encantado saber tocar la música que me gusta escuchar.

viernes, 18 de abril de 2014

Vaya uste' a saber

En este pedazo de tierra
Que no es mucho pero es algo
Yo le saco mis acordes
Y uste' se baila la tarde soleada
Uste' me sonríe en la guitarreada

En este pedazo de tierra
Que está vieja pero viva
Yo le canto las canciones
Y uste' da vueltas con alegría
Uste' nos llena de fantasía

Podrá caer el sol otra vez
Y nosotros despedirnos
Pero cuando uste' me baila
Ni lo obvio está asegurado
Y que el mundo seguirá es sólo posible
Porque lo que importa es su sonrisa
¿Y el resto?
¡Vaya uste' a saber!

La guitarra con agua

Parece que no habrá noche para nosotros
Y nos repetiremos los peores datos
Y cuando salgan los niños de la escuela
Estaremos en lados diferentes
Para recibirlos, la guitarra con agua

Mejor así

Debe existir un universo para cada cosa
Un millón de yos que viven, nacen y mueren
Y se presentan a millones de días
Con tantas ropas diferentes
Los que duran un segundo
Y los de la eternidad
Si acaso siguen historias mías pasadas
O andan en cosas que ni puedo imaginar
Puede existir un mundo en el que te asesinaron
Y está éste, que no
Ante tanta posibilidad puede sentirse como el adiós
Si seguimos, lo hacemos de la mejor forma de todas
Y cuando despertemos
Y recordemos que somos parte de un mismo universo
Nos relajaremos, pues entonces entenderemos que no existe
Que no hay distancia que realmente nos separe
Y no sé vos, pero para mí, mejor así

domingo, 13 de abril de 2014

Si llegase a llover hoy

Si hoy la lluvia se nos interpusiera, yo me quedará encerrado con las ilusiones. Qué cómico, siempre le tememos a las paredes, a las murallas y a otras cosas sólidas, pero al final, nuestros muros son líquidos. Acá yo y allá vos, pero separados por bloques de agua que parecen impenetrables.
Somos cuando podemos definirnos, cuando nos diferenciamos de lo demás, y esas diferencias viven en los límites. Si hoy la lluvia se nos interpusiera seríamos eso, lluvia, agua ¿y acaso no lo somos? Qué cómico, siempre detestamos las estructuras sólidas por su rigidez, pero al final, lo que siempre seremos, es decir, lo más estable de nosotros, no se puede moldear.
Pero si llegase a llover hoy, no serían importantes esas cuestiones, no importarían mis limitaciones o mis esencias, sino tu cara de disgusto al ver que he vuelto a dejarte plantada, y esa cara no se lava con nada.

Martín

Y un día, Martín se fue de la casa. Hacerme el sorprendido, el que no me lo veía venir, sería una mentira y usted sabe que yo no miento. Pero cuántas cosas hay que sabemos de antemano y aún así, cuando suceden, nos dejan desarmados en un rincón con la pila de pañuelitos usados y la nariz paspada.
Martín se fue y ya no va a volver. Lo peor de todo es que el mundo sigue igual. El descarado mundo sigue girando sin darse cuenta del terrible vacío que hay acá. El sol sigue alumbrando, la señora de enfrente sigue regando las plantas y el colectivo sigue casi apropeyando al nene que cruza la calle sin mirar ¿Y qué se puede esperar? Si nadie se detiene a mirar.
Martín se fue de a casa y ni a los muebles, ni a los cuadros se les ha piantado un lagrimón. Martín se fue y parece que sólo se despidió de mí.

martes, 8 de abril de 2014

Si la gota golpea el piso

Si la gota golpea al piso se destruye
Y en su desesperado intento de sobrevivir
Se parte en hijos con finales más rápidos
Y estructuras más frágiles

¿De qué perla habremos nacido?
Algún extraño cristal ya olvidado
¿Y cómo tendremos tiempo para recordar?
Si queda tan poco para atravesar el suelo

Nuestro miedo quizás no nos pertenezca
Si acaso ha sido heredado
¿Cómo podemos sufrir la sangre?
¿Cómo podemos cargar todo lo blanco?

Si la gota ha golpeado el suelo
Y si nosotros golpearemos el suelo
Y nuestros descendientes lo harán
¿Cuándo será momento de aceptar lo inevitable y así dejar de caer?

lunes, 7 de abril de 2014

Estás loca, María

Emilia, Sofía, Jimena, Manuela, Milagros ¡¡¡Maria!!! ¡Estás loca!

-Y
--no
---sé
---cómo
-----salir
--------de
---------vos.

jueves, 3 de abril de 2014

Cuando vuelvas a casa

Cuando vuelvas a casa yo no estaré esperando.
Ya me habré ido y no regresaré.
Pero cuando dejes ese lugar, húmedo y sucio,
quizás nos crucemos en otro lado.
Me contarás tus historias y yo las mías.
Nos alegraremos de todo lo que hemos vivido separados,
y ya juntos, de la mano, andaremos otra vez.

Pero será si acaso nos volvemos a cruzar,
pues cuando vuelvas a casa yo ya no estaré ahí.