jueves, 22 de mayo de 2014

Muñoz del Campo y yo

Lo que les dejé, es todo lo que les debí dejar.
Gracias, lectores, ambos hemos cumplido nuestra parte del trato.

domingo, 18 de mayo de 2014

El problema de la ciudad

Nadie jamás ha visto lo que sucede cuando dos espejos se reflejan
Y es que no se puede
Porque observar dos espejos
Uno frente al otro
Significa ser parte de la situación
Es decir
Ser reflejado
Entonces
Como el árbol que cae en el bosque de la soledad
El eterno reflejo
El encuentro de dos espejos
Es algo que jamás podrá ser visto

La luz viaja a una velocidad tan rápida que no lo percatamos
Pero el reflejo es una imagen antigua
Del pasado
Y al fin y al cabo
El reflejo tiene la misma naturaleza que los recuerdos

Sucede lo ocurrido con los reflejos
Algunos
Como el que se ve en el espejo del baño
O del ascensor
Pueden controlarse
Y elegir evitarlos
Pero otros
Los de las vidrieras de los locales
O de las ventanillas de los colectivos
No

Peor es en una ciudad tan enorme
Tan llena de gente con necesidades
Y tantos reflejos
Y lo mismo ocurre con los recuerdos
Uno puede evitar ciertos
Pero otros aparecen sin que uno se lo proponga
Y más en esta ciudad
Tan llena de reflejos

Pero el mayor de los problemas sucede que al igual que los espejos
Coincidir dos recuerdos es imposible
O quizás no lo sea
Pero nunca podremos saber cuándo ocurre
Y estaremos en una ciudad llena de gente
Y esa gente en un mismo colectivo
Y vos subiendo
Y yo sentado atrás
Y jamás saber que compartimos ese viaje
Porque esta ciudad está tan llena de reflejos
Que nunca habrá un momento de intimidad
Para compartir los nuestros

jueves, 15 de mayo de 2014

Si el instante se cae

Luego la canción terminó
con todo ese viento
y ni los autos se acercaron

Cuando todo fue un silencio
tan pesado que los labios se derrumbaron
la noche se deshizo y se construyó

Usted está acá para ser feliz
pero no se confunda
usted no está obligado a quedarse

viernes, 9 de mayo de 2014

Las sonrisas que nos dejaron las lluvias

¿En cuántos cuentos caberá esta historia? Nunca lo sabré. Lo que sí sé es que éste no es el último, así como ustedes bien saben que no es el primero.
De todas las veces que se ha contado, creo que mi versión, que leerán a continuación, es la más pobre de todas. Será porque escuché la historia original sólo una vez y hace tiempo, por lo que los detalles se me han ido borrando y no quisiera inventarlos. Por eso les pido que me disculpen, si acaso omito partes que ustedes consideran que son indispensables para terminar el sentido.
Sucedió hace mucho tiempo, en un lugar tan lejos que ni las sombras se parecen a las nuestras. En un lugar en donde la monarquía seguía teniendo sentido, o acaso las clases sociales, no lo sé; pero en lo alto de la torre más bella de todas o en el edificio más grande del lugar, una chica, a la que llamaré Florencia, porque el nombre me gusta y nos es familiar, se encontraba acostaba, llorando por su destino.
Hay un término en latín para la enfermedad mental que Florencia acababa de saber que padecía, pero nunca aprendí el idioma. Lo cierto es que Florencia iba a morir, pero lentamente y con mucho dolor.
Cualquiera hubiese decidido optar por una muerte digna y terminar con el sufrimiento, pero los médicos no lo aconsejaban en lo absoluto, pues la cura estaba muy cerca. Fue así que Florencia siguió con vida, a costa de su familia y los profesionales, a pesar de que ella pronto comenzó a sufrir un dolor que no podía aguantar.
Quizás fue una hija de las sirvientas que había en el hogar de Florencia, no lo sé. Es decir, no sé su procedencia, pero jamás podría negar su existencia, que es crucial para mi versión de la historia. A ella no le pondré un nombre, porque no se me ocurre ninguno que esté a la altura de sus acciones, o quizás sí uno, pero temo decirlo en voz alta, así que simplemente será "ella".
Ella apareció a los cuatro años de que Florencia conoció su condición. Fue un encuentro casual, quizás jugando por los jardines del castillo o en algún otro lugar, ella se cruzó con una Florencia pálida, oculta de las luces, naturales y artificiales. Ella le sonrió y Florencia no le devolvió el gesto, no por tener malos modales, sino que no sentía fuerzas para ser cortés, pero a ella no le importó y se le acercó. Quizás le habló de las artes musicales, quizás fue de los placeres culinarios, no puedo recordarlo y no creo que les importe a alguien más que no haya sido a ellas, por lo que seguiré ignorando sin culpa. Pero algo debe quedar en claro, ellas dos, desde ese momento, no se volvieron a separar.
Pasaron años juntas, jugando y divirtiéndose. La familia de Florencia estaba totalmente agradecida con ella, pues a pesar de que su condición seguía igual, las ganas de Florencia de pelear habían aumentado y todos los días que pudo, se levantaba con fuerzas.
Naturalmente, su enfermedad fue progresando y cada vez le fue más difícil ponerse en pie y tanto Florencia como ella, lo notaban. Comenzó a ser más duro para ellas jugar y llevarse bien, pues el dolor que Florencia sufría era más fuerte y le quitaba las ganas de ser amable.
Fue un día, luego de discutir, que ella se cansó de Florencia y se fue.
Toda la familia la odió por el daño que le había generado a una chica enferma y delicada, pero Florencia, llena de odio, decidió mostrar que no necesitaba de ella y que no quería que nadie le tuviese lástima.
Así pasaron otros años y Florencia se mantuvo firme, ocultando los punzantes dolores que su cuerpo padecía de su entorno, para que nadie jamás fuese compadecerse de Florencia, para luego abandonarla.
Pero la cura no llegó a tiempo y Florencia, luego de cuatro días de un terrible sufrimiento, murió.
Ni al realizarse el velatorio, ella se presentó a despedirse. Nadie de la familia la volvió a ver.
Tiempo más tarde, cuando comenzaron a ordenar las cosas de la antigua pieza de Florencia, encontraron un cuaderno, en donde anotaba sus cosas.
Posiblemente muchas hojas estuvieran con insultos o con frases incoherentes producto de la demencia que comenzó a sufrir en su último año de vida, pero hubo una frase que, aunque fue catalogada como producto de lo que acabo de decir, para mí tiene un sentido extremadamente lúcido, y que fue la siguiente:
"Puede la lluvia mojar, pero el fuego arde. Gracias".

¿Te acordás?

Si hemos sido creados, hemos sido creados para morir. Es lo único que haremos con seguridad y lo único que haremos bien. Lo segundo que debemos hacer, es despedirnos.
Sí, habrá el que diga que la despedida sólo es posible con el recibimiento, pero esa es la clase de persona que es estúpida y habla por hablar sin notar en el ambiente en donde está. Y éste es uno triste, tristemente.
Si las despedidas son dulces, lo son porque son como una manzana, pero no cualquiera, la prohibida. Muchas veces nos damos cuenta del error que fue, cuando ya la hemos comido y cuando luego de despedirnos, nos han desterrado de nuestro hogar.
Porque sí, toda despedida significa irse del hogar. Incluso cuando se va el otro y uno se queda. Porque ese espacio pierde la mitad de su energía y ya no se puede sentir como se sintió antes.
Pero luego de la última despedida, ya no está ese dolor dulce, ni ese desterramiento. En todo caso, todo lo contrario, hay un terramiento, pues quedamos bajo tierra o nos hacemos polvo, que no es lo mismo, pero es igual.
Y si lo hay, si existe una instancia posterior, entonces Dios debe estar muy enojado con nosotros, pues disfruta que nos despidamos constantemente y quizás, de tanto hacerlo, ese dolor haya cobrado forma propia y ande con nosotros desde los principios y es por eso que el ambiente es triste, obviamente.

Geraldina, mi amante

Sí, cualquiera, mi amante se llama casi igual que yo. Pero uno debe andar haciendo la vista gorda en esos detalles, en especial cuando la otra persona se presenta por primera vez con un casco del Power Ranger verde, ese que era re polenta.
Creo que mi mayor talento no se relaciona con las tareas artísticas que pueda llegar a realizar, sino con una característica para nada útil, que consiste en saber qué canción es cada persona. Cierto, talento totalmente absurdo y sin sentido, en especial porque a la persona que más deseo, mi amante, jamás le encontré la canción adecuada.
Pasa que Geraldina es así, indescifrable. O no. Posiblemente no, pero cuando uno está caliente con una persona, toda tu lógica y los rasgos de sujeto se puedan traer se ocultan y para uno esa, sí, esa Geraldina, es la chica más fantástica de todo el mundo.
Quizás mi esposa un día se entere de mi aventura y me largue a la calle, pero dudo que lo haga, pues es tan la adrenalina que tengo con mi amante, que me sobra y no hay una noche en que no la deje a mi mujer, desarmada en la cama, esperando un poco más de mí, que soy más yo, con eso que produce sentir a dos mujeres deseándote.

lunes, 5 de mayo de 2014

Principio de caballero

Con la carga de las aves azules
que esperaron un millón de años
para venir a cobrarse los sueños
que me escondí debajo del miedo.
Todo el día atrapado al efebo tiemble
de sentir que hoy no será nunca ayer.
Y así estarán con sus ojos negros
robando lo que les pertenece
y yo quedaré como el dragón griego
pero sin jamás olvidarlo, pensando
¿cómo haré con tantas cadenas
para nutrirme con las vitaminas del sol?

sábado, 3 de mayo de 2014

La chica radioactiva

Luego de que las naciones acordaron dejar de experimentar con bombas nucleares, todos evitaron a Amelia, la chica radioactiva.
Famosa en sus primeros años, antes de empezar cualquier película en el cine, uno veía cualquier imagen de Amelia, aunque con planos de poca duración, pues el fílmico se deterioraba rápido al estar expuesto a ella.
A pesar de toda la fama, su nacimiento nunca fue claro y las versiones abundaban por todos lados. Se decía que la primera vez que la vieron fue tomando sol en una costa de Francia, o jugando con las hormigas en Estados Unidos y hasta que la encontraron en una cueva, perdida en la Unión Soviética. Las viejas que se juntaban en el pasillo de mi departamento decían que era peronista, así que sí, de ella se decía de todo.
Sea cual sea su origen, poco importaba, porque era todo el mundo el que quería apropiarse de Amelia, la chica más hermosa de todo el mundo moderno, o así fue en sus primeros años.
Vaya uno a saber qué es lo que hace al hombre hacer y dejar, cuándo lo ridículo fue catalogado como bueno o malo y porqué Amelia fue dejada a un lado, pero así sucedió.
De todos sus orígenes, hay uno que es mi favorito. No por el lugar, el cual no mencionaré para que los hilos que me mueven a contar esta historia no sean tan obvios, sino por lo que me genera la historia. Amelia tenía 12 años cuando conoció a un chico tres años mayor. Ellos se volvieron mejores amigos y se juraron nunca separarse. Incluso con toda la fama que consiguió Amelia en su momento, jamás olvidó a su amigo y siempre consiguió escapar de todos los deberes sociales que debía cumplir para verlo y pasar el rato juntos. Así fue durante años. Pero cuando se decidió que el armamento nuclear era muy peligroso y Amelia, la chica radioactiva, fue considerada peligrosa para el orden de las comunidades y expulsada de su país, ellos dos nunca más se volvieron a ver. Amelia sabía que a pesar de no poder volver a su hogar, su amigo estaba libre de sospechas y podría irse con ella a otra parte, pero él jamás se comunicó. A través de conocidos, la chica radioactiva intentó rastrearlo, pero quedó totalmente desorientada cuando supo que su amigo había escapado de su hogar sin dejar una nota.
Amelia, en total soledad, buscó a su amigo por todo el mundo y jamás lo encontró. Ya anciana y refugiada en las arrugas de la indiferencia, Amelia consiguió regresar a su país y fue hacia la casa de su amigo, totalmente vacía por los conflictos políticos que atravesaba el país en ese entonces. Al encontrarse en su habitación, toda destruida, se quedó mirando en silencio, recordando los momentos y justo cuando estaba por retirarse, a su mente le llegó un día del pasado, a los gritos, pidiendo ser observado. Amelia, abrió los ojos con rigidez y se agachó a buscar el zócalo flojo, en donde ellos guardaban sus secretos. Y ahí estaba.
Amelia leyó:
"Lo que hemos jurado ya no lo podemos obviar, sea en donde sea, quizás donde las palabras siempre quedan".
Y así fue como Amelia, la chica radioactiva, se consumió con una sonrisa y fue en busca de su amigo, esta vez, sin apuro, pues en esos lugares el tiempo no interesa.

viernes, 2 de mayo de 2014

El ojo de fuego

En lo más inalterable del ser
Si acaso existe un grado de unicidad
Habrá una roca con la pregunta formadora
Y en su propio código, explicará las cosas puras
Las que poco han visto de la luz

Se dirá que el ojo de fuego no puede llorar
En ese demoledor deseo animal
De hacer de las cosas, la luna
Se dirá lo que sea porque el río ya corre
Y tanto imperio ya está en marcha

Pero si acaso pudiese ser
Que la sombra no sea sombra y el rostro tampoco
Entonces todo el ruido perderá sentido
Y acaso así, ¿no dejará de existir?
¿Cuánto horror hay en pensar que la rosa nunca se llamó así?
¿Cuál será mi destino cuando se me refute lo primero?

Aquel que lo vio todo

Jamás serás verbo y Él enmudeció
Ni la piedra más negra de todas le dio consuelo
Y en su puntiagudos cuernos solares
Le dio al hombre su desgracia hecha anhelo
Y ellos armaron la historia por él
Aquel que jamás vio el día y lo vio todo

Ganó la guerra con lo gris y lo amarillo
Y fue Perro, Serpiente, Trueno y Sol
Y lo fue todo porque al hombre se lo encargó
Cuando en la sombra del saber se explicó la sangre

Jamás serás verbo y Él enmudeció
Y en lo obvio de la soledad
Le dio la madera y lo blanco al hombre
El cuarzo rosado
Él que lo ha visto todo y ellos
Que lo intentaron